Comparte tu experiencia con los equilibramientos

Desde que conozco a Manel, me ha hecho varios equilibramientos. A grandes rasgos, todos han ido muy bien. Voy a compartir con ustedes uno de ellos, porque creo que puede ser de interés general.

Fue por teléfono, me dolía bastante la garganta y no tenía ganas de seguir hablando. Entonces, él me preguntó si quería ponerle atención a ese dolor. Acepté, un poco por cortesía, lo reconozco, y me hizo algunas preguntas, pocas, respecto a la intensidad de ese dolor y a mi actividad durante ese día. Aquí me enrollé un poco, él escuchaba sin decir nada hasta que en un momento dado me hizo una pregunta muy concreta y luego me dijo que no me despistara y me concentrara en el dolor y en si éste cambiaba algo. Yo me puse a hablar de otra cosa (confieso que me sentía algo incómoda) y me recordó que era importante permanecer concentrada. Entendí que era algo serio, entonces conecté con lo que estábamos compartiendo y a partir de ahí fluyó todo perfectamente. Respondía a lo que me iba preguntando, que estaba únicamente relacionado con la intensidad del dolor, que, para mi mayor sorpresa, fue remitiendo poco a poco hasta desaparecer. No solo dejó de dolerme la garganta, sino que recuperé mi alegría de siempre, sobre todo porque al día siguiente podría volver a cantar a viva voz en el trabajo. Me notaba, además, con mi vitalidad habitual y me sentía profundamente agradecida.

Unos días después, en la revisión, hablamos un rato en persona y Manel me comentó, muy someramente, de dónde llegaba ese dolor. En esa conversación me di cuenta de que estos equilibramientos son realmente eficaces, pero sobre todo útiles si eres una persona acostumbrada a indagar en el sentido de las cosas y al autoconocimiento.

Para terminar, descubrí algo apasionante sobre una de mis vidas pasadas, algo que ya se había manifestado en mí en alguna ocasión (a través de otras experiencias de respuesta biológica positiva), ese algo, maravillosamente, Manel me lo nombró sin más.

Algo así hay que vivirlo porque contarlo, por muy buen uso que hagas de la palabra, es limitarlo a una escala inferior a la de la experiencia (y que me perdonen escritores y poetas).

Telma


Adopté a Krivi, un caballo castrado de 10 años. Debido a una grave lesión en la pierna en su juventud había desarrollado una artrosis en su tobillo y cojeaba. Después de una reunión con Manel, nunca más mostró problemas, hoy galopa alegremente y sin problemas.

Stefanie John


“Mi nombre es Ricard y vivo en el Pirineo de Lleida, en Taüll. Mis aficiones son en invierno el esquí alpino y el de montaña y en verano la bicicleta y trabajo en el sector forestal.
Hace unos 15 años tuve una lesión, esquiando, en la rodilla derecha y me rompí un ligamento y el menisco. Al cabo de unos seis meses ya hacia vida normal sin ningún tipo de impedimento y solo de vez en cuando alguna molestia leve.

Hace dos años tuve una recaída y se me quedó la rodilla casi sin movimiento y con mucho dolor. Fui al médico de la mutua y después de hacerme una resonancia me dijeron que me iban a operar.
Durante esos días el Manel me hizo unas sesiones de equilibramiento y al cabo de poco tiempo desapareció el dolor por completo y volví a hacer vida normal. Hablé con el médico y le dije que no me operaba y a día de hoy todo sigue bien.”


“Hola,

He tenido dos experiencias con los equilibramientos. Por una parte los he usado para ayudarme en la recuperación de dolencias físicas, una lesión de muñeca grave en la que me ayudo a reducir el dolor y al fortalecimiento y además, para recuperar un problema de inflamación de articulaciones ,en este caso, otra persona de la familia.

También lo he utilizado para regular cuestiones personales difíciles de afrontar  con muy buenos resultados, haciendo mi mente más flexible y cambiando puntos de mira. Recomiendo que lo probéis como un canal diferente de equilibrio personal. “

Salud, Luis


Hola, me llamo Joám, soy de Galicia y tengo trece años.
Antes no podía meter las manos en agua caliente, y en una sola sesión de más o menos media hora conseguimos hacer que mi molestia de meter las manos en agua caliente ya casi no existiera.

Es muy muy efectivo.

Moi agradecido.


“Desde hacía más de 10 años que tenía miedo a conducir. Todo y ser consciente de que era un miedo irracional no era capaz de controlarlo y sentía pánico solo con pensar en conducir. Me limitaba mucho no poder conducir y me sentía muy frustrada, ya que antes de coger miedo disfrutaba mucho conduciendo. Manel me propuso hacer una sesión y acepté. ¡Jamás pensé que en una sola sesión desapareciese el miedo por completo!. Los primeros días después de la sesión no me atreví a conducir, pero ya no sentía miedo si pensaba en conducir, después probé conducir por carretera y finalmente por autovía, que era lo que más miedo me daba y ni rastro de miedo. Como si nunca hubiese tenido. Le estoy muy agradecida.”

Laura